Luis Guillermo Vasco   Luis Guillermo Vasco
 

PRÁCTICAS DE INTERVENCIÓN DEL CUERPO EN SOCIEDADES INDÍGENAS ACTUALES DE COLOMBIA
Informe final de "Recolección de información bibliográfica como Asesoría a la exposición temporal del Museo del Oro: CUERPOS PREHISPÁNICOS"

GUAMBIANO

Luis Guillermo Vasco Uribe: “Diarios de campo en Guambía”. 1987-1990 (sin publicar).

12-8-87. Avelino Dagua Hurtado:
El baile de Taitapuro es en noviembre, en las ofrendas. Se bailaba todo el mes, de casa en casa, repartiendo ofrendas; todas las noches iban por toda la vereda. El casero les repartía las ofrendas que había hecho a los difuntos. La música era especial. Luego seguía el baile del aguinaldo, en diciembre.

Eran máscaras hechas con lienzo o pañuelos de seda. Vestían de joven, de matrimonio, de anciano, de cojito. Trataban de remedar a la gente de la comunidad. Era como un agradecimiento y no como burla. Eran una enseñanza del respeto de los jóvenes a los mayores y así.

Había mayores que no podían salir al baile; la gente se disfrazaba de ellos y la gente los acogía como si fueran ellos. Los disfraces eran exhibir ropas; se ponían 4 ó 5 anacos o ruanas. Las mujeres no tienen derecho a poner máscaras.

En el baile de los angelitos, los jóvenes traían leña y bailaban toda la noche. No está claro. Se vestían de mojiganga. O puede ser en el baile de aguinaldo. O cuando el cabildo iba a cambiar varas en el baile de año nuevo.

17-8-87. Avelino Dagua:
Taitapuro está mal dicho; es una traducción del año viejo. Era namuy kellikmisak chikøpen kørrønarsapkøn: que nos va a dejar cualquier cosita. Era la fiesta del anciano; como una herencia que nos deja. Los hijos y las hijas es la mojiganga en que los hombres se ponen los vestidos de las mujeres; en la mochila llevan la 1/2 de tomar trago. Según les den, no lo toman sino que van guardando en la botella. Es consejo de anteriores de cómo hay que manejar el trago.

Participaban los que les gusta bailar o que les gusta mostrar una organización. Se hace desde el días de las ofrendas (2 ó 3 de noviembre) hasta el 30 de noviembre. Se van por parejas: 6 hombres y 6 mujeres (12 hombres, 6 de ellos vestidos de mujer) o cualquier número, pero siempre por parejas. Llegan a una casa y llaman al dueño de la casa: kuakie, y el que sale: kepamø, que entre. Unkua dice el que llegó. Las mujeres están atrás y el hombre comienza a hablar con el dueño de la casa. Le dicen: "venimos a acompañar un rato, no fuimos al trabajo, supimos que hay baile, venimos a levantar el polvo y matar las pulgas y tomemos este trago". Los recibe y les dice que entren a bailar (hagan una voltiadita hasta que amanezca). En noviembre hay distintas clases de mingas: rocerías, desyerbar, tumbar montaña.

Primero bailan una pieza y se van animando a los músicos y les dan aguardiente y guarapo, diciendo: "venimos a bailar...(olvidé)... me regala una música para bailar con esta novia". Comienzan a tocar y cada pareja va a bailar. Es un baile muy organizado, en una fila, en 4 vueltas con 4 puntas y, como son de a 2, hacen 8. Cuando terminan, acaba la música. Es un organismo.

Dibujo de mojigangas en Guambía

El primero de noviembre hay que hacer un programa porque llevan un kau. Eran una educación para que vean los niños. Son 8 vueltas en cada circuito. El flautero lleva la cuenta de las vueltas para acabar. Cada que terminan de dar vueltas, el dueño de la casa reparte el trago: "esta santa noche que acompañen y bailen, el baile es para ustedes, que acompañan y no muestren algunos errores". Descansando un ratico, los musiqueros tocan otra vez con más ánimo y otros bailes. La gente baila según le toquen. A media noche hacen otra fila y bailan pasacalle.

Al amanecer están borrachos y se habla del abuelo anciano. El mayor va a dejar un recuento histórico en sus casas y sus fincas y que la mujer y la esposa que permanezcan. Es un testamento del mayor. A las 5 ó 6 da café, fritos, rosquillas y plátano y papa fritos. Cuando acaban el desayuno doble, ella recibe para guardar y dice que voy a llevar para mis hijos y mis hijas porque ellos van a preguntar qué me trajo. Guarda en una jigrita las fritas. A las 8 ó 9 dan comida de sal. Acaban de comer, sacan el documento y lo leen, a qué parte les toca ir a bailar qué día.

Al terminar noviembre, dan las lecturas de la vida del anciano. Cómo es que hay que vivir. Al fin de noviembre llevan a ese mayor a un sitio especial y lo queman y se termina el documento. Las hijas, las mojigangas lloran. Y se van a la casa o a un baile y, después de bailar 4 veces, se van y se acaban.

En las ofrendas se comía mucho cerdo: carne, rellenas. Al acabar de bailar, entrega un plato lleno al bailador. Recibe el principal y reparte a los demás de a 2 tajaditas y el resto da a las mujeres, que guarden, y después a los músicos. Y le dicen que le regale música para bailar con esta novia.

Los domingos se puede hacer de día; entre semana se hace de noche. Juan Tunubalá y Vicente Yalanda eran los compañeros de mojiganga, los reyes mayores. Llevaban el cabo del baile y hacían el programa. Los demás participantes los encargan. Le dan boleta al dueño de la casa para que sepa cuando van a ir. Y llevaban a los músicos. Había varias mojigangas. Juancho Tunubalá de Cacique y Juancho Tunubalá de Puente Real, Vicente Yalanda de Pueblito.

13-8-87. Manuel Chirimuscay:
En noviembre son las ofrendas; en diciembre, los aguinaldos; en nochebuena salen a bailar los Cabildos; en enero se celebran los reyes, se completan los bailes de mojigangas que se ponen máscaras. Con el taitapuru se van acabando las fiestas y se leen documentos.

24-1-88:
Esta mañana, mientras desayuno, oigo gritos por la carretera. Pregunto si son borrachos y Senciona me dice que no, que son negritos que ya pasan; se van a bailar vestidos así. Y ya vienen.

Me asomo y veo que por la carretera suben varios muchachos, uno de ellos vestido de mujer, pero con zapatos altos. El otro con un gran paño rojo que le cubre desde la cabeza y no me permite verlo. Llevan máscaras.

18-3-88. Manuela Camaya:
Antes, en nochebuena, era un compartimiento entre la gente de Chimán y la de Ambaló, con grandes bailes y para mojigangas, pero sin máscaras. Y sacaban parejas de lado y lado. Se vestían muy bien; eran hombres altos y se parecían al señor obispo.

Usaban chumbes de vellones, ruanas blancas y negras y con caras pintadas y bailaban y tomaban semanas enteras juntos de Ambaló y Guambía. Los cinturones eran bien delgaditos y bailaban con orden, sin pleitos. Hombres y mujeres eran unidos. Y el habla y el saludo era uno solo, en guambiano. Llevaban el aguardiente para ofrecer y tomar y los musiqueros eran igual; todos cambiaban el trago. Y era de chancear y en ellas ganaban los de acá.

Ella tuvo una amiga de Ambaló que ahora vive en lo caliente. Iban bien vestidos porque la ropa y los cruceros eran baratos. Había bonitos disfraces de los hombres y de las mujeres.

Después de las fiestas, los cantineros y los de los restaurantes contaban la plata y decían que esas fiestas en Silvia les habían dejado miles de pesos. Por eso se dieron cuenta y dejaron de ir a esas fiestas. Una botella de aguardiente valía 15 centavos y la caneca valía 5 centavos.

Algunas mujeres de Ambaló se colocaban el anaco mal y sin listas y con las de aquí aprendieron a ponérselo bien y a hacerle listas. Así empezaron a vestir bien y a ir casando con los de aquí.

29-5-89. Avelino Dagua:
El taitapuro de noviembre es de nosotros; puede tener derecho de hacer pero no lo debe quemar. El cuerpo del difunto se deposita en la tierra y el møsik queda andando; el padre dice que hay que quemar, pero quemarlo es condenarlo.

Cuando vienen llorando las sombras, se hacía el taitapuru. Manuel Jesús Tunupalá dice que, cuando él salía vestido de mojiganga cuando joven, él no quemaba. Le decía: "aquí va a terminar este mayor, él deja una constancia para hijos e hijas, va a leer el hijo menor (que era como un secretario), va a dejar todas esas tierras. Hacen un hueco y lo entierran, apenas ahorita empezaron a quemar.

20-5-90. Avelino Dagua:
En las ofrendas no es sólo el baile sino que también iba con el consejo. Los mayores hacían el baile y reunían entre ellos y hacían las mojigangas y escogen las casas de visitar en noviembre; bailan de 6 a 10 o las 11 de la noche. Y al otro día a las otras casas y hablar. Al hombre dicen tata y a la mujer shura, ponerle nombre propio (ni dice taitapuro). Montaban a caballo y llevaban a la casa. Les entregaba un papel escrito de una vereda (pero no dice vereda sino una zona de alcalde a partir de un río o quebrada o filo).

Dicen que el tata aconseja así: que en la tierra puede trabajar iguales, que nadie venda, que no pelee ni ponga cercos, que trabaje en común y la familia agradecerá mis consejos. Y visitar a los familiares siquiera una vez al mes y ayudarle en la mano de obra; y dar el saludo a todos. Al tata le ponen el papel y parece que está hablando, pero son los que llevaban.

Salían de Alto de Troches y que escribía que sube con estas peñas, lindando con Mishampi y las sabanas y colindando con Malvazá, a Cofre y Altares, ojo de agua de Santa Bárbara. Colindando con Trescruces y por ahí con el filo abajo, terminaba en la escuela de Pueblito. Atravesaba el río Grande y subía el filo de pescado a Bujíos, bajaba por Kallimkulli, bajando al Achi, y subiendo por éste a llegar a Alto de Troches. Allí terminaba la tierra de este tata y era cuanta de él. Que sus hijos siguieran así y no olvidaran lo que estaba hablando y así formaran a su familia. Esteban y Antonio Velasco y Manuel Jesús Tunubalá hablaron esto.

El tata o shura no quemaban sino que enterraban en un hueco. No era el año viejo que quemaban sino que enterraban al mayor. Cuando enterraban a alguien decían: wawantrap yaintrap, que vamos a sembrar la arracacha; pilaio atrumpai y que al año quería regresar por el avío. No era enterrar sino que "vivía y vivía y seguía". Eso fueron acabando y se quedaron olvidando esos consejos.

Llevaban siempre a 2 juntos: tata y shura. Ella hablaba a las hijas y con otro documento hablaba por el cebollar que tenían que tener en común y de repartir la comida primero al tata, después al hijo o hija mayor, y a todos iguales. Y las hijas comenzaban a llorar y a decir que tenían que guardar esas palabras. Y ella regañaba diciendo que una hija no va a oír pues me puso mala cara y me va a ser respondona.

NASA

Carlos Miñana Blasco: “Nasa Kuv. Fiestas, flautas y tambores nasas”. CD. Ministerio de Cultura/Fundación de Música Colombiana, Bogotá, 1998.

“Las fiestas de Navidad comienzan el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, también conocida en los contextos urbanos y campesinos como día de las velitas, pues esa noche se iluminan calles, casas y caminos con largas hileras de velas encendidas. La actividad ritual se mantiene y va en "crescendo" hasta el 24 por la noche, la Navidad. Después de algunos días para descansar y dormir el "guayabo", comienzan algunas manifestaciones de tipo festivo y matachinesco hacia el 28 (Día de los inocentes). Finalmente, el 31 es el fin de año donde se quema el taitapuro o muñeco del año viejo, según una tradición andina ampliamente difundida.

“EL KÜC'H WALA (LOS NEGRITOS)
Desde el 8 de diciembre se organiza un grupo de personas en cada resguardo que va a realizar una correría por los resguardos vecinos con una imagen del niño Dios hasta el 24 de diciembre por la noche. El grupo está conformado de la siguiente forma:

“a) Kiic'hpitan (capitán de negros), el mencionado capitán del cabildo, la máxima autoridad dentro del grupo. Cubre su cabeza con una tela blanca, pues cumple el papel de la virgen María que carga al niño Dios; porta una canasta o cajita adornada con flores, cintas, espejos, láminas de santos, telas finas... en ella, a modo de cuna, se coloca una imagen del niño Jesús; además lleva una caja para la limosna y una campana.

“b) Sargento, teniente y cabo: adultos armados con espadas de madera, colaboradores del kuc'hpitan en la organización de la comitiva, la administración de los recursos, el mantenimiento de la disciplina y la motivación de los niños.

“c) Abanderado: con su bandera roja es el encargado de orientar el recorrido.

“d) Banda: flautistas y tamborero. La participación de los músicos en esta fiesta es sin lugar a dudas su actividad principal como tales durante el año pues son unos 15 días seguidos tocando sin pausa. Tanto es así que muchos músicos se autodenominan como "músico de negros".

“e) Negritos o gaticos: un grupo de 6 a 20 niños. Hasta los años 50 se pintaban la cara de achiote y se colocaban plumas. Acompañan al capitán, bailan y gritan los vivas dirigidos por uno de los que portan espadas.

“La correría comienza por los resguardos lejanos, para terminar en el lugar de salida o en el centro de encuentro ritual de la zona. Se recorre casa por casa. Adelante va el abanderado. […]

“Los que llevan espadas hacen gritar vivas a los negritos cuando bailan: vivas por la fiesta, por los integrantes de la comitiva, por los dueños de la casa. Cada situación tiene piezas especiales (pieza para entrar en la casa de visita, para salir, para bailar, para el camino...) que reciben diferentes nombres como "raza" -en Toribío- o "cazuco" (negro) -en Jambaló-. […]

“La significación de los rituales asociados con la fiesta tiene numerosas implicaciones. Las correrías con el niño son una forma de expresar y ejercer el dominio territorial. Son también una "visita" formal a cada una de las casas del resguardo y de los resguardos vecinos que se hace anualmente. El kuc'h wala es una danza que hace honor a la tradición guerrera y a las formas de liderazgo de los nasa: la coreografía comienza con un círculo, símbolo de la igualdad en la mayoría de las culturas. En determinado momento de la melodía, todos gritan y se rompe el círculo. Uno de los que portan espadas lidera una fila india que se desenvuelve en forma de serpiente libremente: ha surgido un cacique o un líder guerrero. Regresa la música anterior y todo vuelve a la normalidad”. P. 14-19

Los diablos
“El 28 de diciembre, día de Inocentes en el calendario católico, empiezan a salir comparsas de diablos y disfrazados con la misma misión de los negritos: pedir plata para la fiesta, que ahora consiste en echar pólvora, tomar chicha y aguardiente, bailar y preparar un taitapuro o muñeco que se quemará la noche del 31 junto con la vaca loca. Los diablos se disfrazan de estricto rojo y cuidan al máximo no revelar su identidad. Junto con ellos un varón se viste de mujer. Los disfrazados, adultos, jóvenes y niños, muestran un estilo juguetón, bromista y jocoso permanentemente corriendo, saltando, gritando, bailando, tomando, molestando a los transeúntes y a los habitantes de las casas. La visita, mucho más “profana” e irrespetuosa que la de los negritos, no permite la comunicación “normal” con los visitantes puesto que no se habla, ni los diablos se identifican: únicamente se pide limosna. Junto con los diablos y la mujer siempre van los músicos acompañando”. P, 21-22

Diablos de la vereda de Potrerito
(San Andrés de Pisimbalá) 1992. P. 15

Diablos de la vereda San Francisco (Inzá) 1992. P. 23

Carlos Miñana Blasco: “Kuvi. Música de flautas entre los paeces”. En Informes Antropológicos, No. 8, Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá, 1994.

Eugenio del Castillo y Orosco cuenta que en 1755, los caciques usaban narigueras, zomp, arracadas, cintillos y petos con figura de guacamaya o papagayo, todo de oro. P. 18

El padre David González narra que, hacia 1929, en la Navidad, multitud de niños bailan ante la imagen de el Niño, envueltos en lienzos, pintada la cara de negro y rojo y con plumas y adornos en la cabeza. P. 30

Jesús María Otero agrega que la pintura roja se hace con achiote. P. 37

La pintura facial de los negros o gaticos ha desaparecido por completo en la actualidad. P. 77

Los diablos se disfrazan con cuidado de estricto rojo. Hacen bulla en tono de falsete para no ser reconocidos. “Todos llevan, además de su máscara roja y un trapo en la cabeza para no ser identificados por el cabello, camisa y pantalón rojo, jigra o mochila terciada y un rejo o palo para hacerse respetar. Junto con ellos, un varón se disfraza de mujer con falda normalmente de color azul, máscara con cabello largo de fique, jigra y palo.” P. 88

Segundo Bernal Villa: “Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas. Tierradentro”. En Revista Colombiana de Antropología, vol. 1, Bogotá, 1953.

La coca: Todos los paeces son “mambeadores”, hombres, mujeres y niños, considerando la coca como artículo que da fuerza, quita la pereza y amortigua el hambre. Sin ella, evidentemente no trabajan. La coca y la chicha, jugo de caña fermentado, desempeñan el papel de verdaderos alimentos dado su régimen alimenticio farináceo y escaso. P. 286

Magia y Medicina: existen tres instituciones que marchan al unísono e invaden otras, que explican la causación de enfermedades, el tratamiento de las mismas y sirven de válvula de escape a la agresividad. Ellas son: a) la compuesta por la trilogía de seres sobrenaturales denominados Duende, Echi y Arco, b) la institución del médico bueno, y c) la brujería.

El Duende, El Arco y el Echi son los causantes de las enfermedades, cada uno de los cuales produce una sintomatología específica que sirve de base para el diagnóstico del común de las gentes, diagnóstico que es corroborado por las actividades adivinatorias del médico bueno. Estos seres sobrenaturales producen las enfermedades por picadura, excitados por el enojamiento que ellos sufren debido a las manipulaciones de los brujos o por los que han estado en contacto con cadáveres y no se han efectuado las purificaciones de rigor o porque las gentes han transitado por lugares tabú como barriales y lagunas o no han cumplido con los ritos y ceremonias en el degüello de ganado vacuno o en las cosechas de rozas nuevas o porque no han observado la costumbre en la primera menstruación o parto. P. 287

La Visita del Joven Desconocido
Contaban los primeros vivientes de Calderas que llegó un jovencito a vivir en el filo de la parcialidad. Una muchacha lo visitaba muy a menudo. La madre la regañaba por esto, pero ella le decía que una culebra le tiraba torcazas muertas desde unas ramas y que iba a recogerlas. De pronto la muchacha apareció en estado interesante. Tuvo un hijo raro, en el cuerpo se veía que le salían una especie de gusanos. La madre recomendaba tener mucho cuidado no quitarle los gusanos porque constituían la vida misma del niño. En una ocasión la madre salió hacia la labranza demorándose ahí. Despertóse mientras tanto el niño. La abuela acercóse a la hamaca, lo tomó en sus brazos, observó los gusanos y se los quitó todos. El niño se murió. Regresó la propia madre y se quejó de que no había razón de haberle matado al niño. Como estaba cerca de una laguna se botó a ella pero no se ahogó. Desapareció únicamente. También el desconocido. Los médicos dijeron que la mujer vivía con el desconocido en la laguna. La abuela resolvió hacerla brujear y promovió una reunión de médicos. Estos pidieron un sapallo quiteño y los trapos de una mujer menstruante. Los juntaron y los lanzaron en la mitad de la laguna. El desconocido y la muchacha se corrieron para la laguna de Santa Rosa. La de Calderas se secó. Los barriales de los potreros de Calderas son restos de esa laguna. De seguro que la pareja salió a las cuatro de la tarde en medio de una nube negra. Por eso se sabe dónde están.

Informante; Juan Petins. Intérprete: Marco Antonio Penkue. P. 294

Chautéh
Chautéh estaba causando muchos daños y se llevaron lejos, adonde sale el sol. Está dentro de un cajón grande pero con un solo ojo. Chautéh hizo a todos los animales. Antes eran gentes. El chiguaco fue un hombre sacristán porque sabe rezar; el chicao sabe silbar y el guacharaca es muy charlón. El conejo fue un hombre muy mentiroso, cuando el perro caza no se deja coger, da vuelta y más vuelta. Había un hombre carpintero que sabía hacer baúles grandes para acostar a un hombre. A Chautéh le dijo que iba a hacer uno para regalárselo. Aceptó la promesa. El carpintero lo hizo cuidadosamente; lo terminó y se lo mostró. Chautéh se metió en él para medírselo y el baúl se cerró para no abrirse jamás. El carpintero para que no volviera hacer más daños lo clavó. Chautéh suplicó: “Ábrame hágame el favor”, pero no le abrieron. Pidió entonces que le abrieran dos huecos para ver. El carpintero metió el escoplo y un hueco quedó bien; en el otro se le fue la herramienta y le sacó un ojo. A mí me hizo tuerto, se dijo, pero mientras yo esté aquí él estará mirando palos, y abriendo palos, nada mas. El carpintero se convirtió en un pajarito que en un palo abre un hueco, pone huevos y hace cría. Informante: Victoriano Piñakué. P. 299

El Hombre Tigre

Antes sí había gente tigre, que eran lo mismo que el tigre de monte, que se come las ovejas. Los hombres salieron, una vez, con escopeta y perro a cazarlo, sin éxito alguno. Convidaron a un hombre tigre para que lo cazara. Éste se fue al monte con una peinilla, encontró al tigre verdadero y se puso a jugar con él, hasta que se enojó y lo mató. El hombre tigre tenía mucha mas fuerza pues comía sal. Lo colocó en el camino y mandó a las demás gentes a traerlo. Fueron con escopetas; el tigre parecía vivo, así lo creyeron y se devolvieron. El hombre tigre les aseguró que estaba muerto, regresaron y entonces ya lo cogieron. Lejos, muy lejos, hay hombres tigres. En Cali, los blancos mismos son tigres. Los hombres tigres son ladrones.

Versión número 1.
Los ladrones se vuelven tigres y se van a traer vacas a Garzón y Neiva. Regresan a su casa y nuevamente se convierten en hombres. En el páramo andaba un hombre cazando solo. Vio a un pijao que prendió candela, amontonando chamiza y sacando fuego del sobaco. El pijao tenía un bastón de oro y el cazador dijo “yo le quito esa vara”. Se volvió tigre, mientras el pijao sacaba plátano y culebra para comer. Cuando convertido en tigre quiso quitarle la vara, el pijao corrió como tres horas, seguido de cerca por él, hasta que llegó a su pueblo. El tigre se convirtió en hombre para mirar el pueblo mientras el pijao avisaba a sus parientes y salían estos en su persecución. El hombre se convirtió nuevamente en tigre, corrió, llegó al punto de partida y en una jigra se llevó el plátano asado para su casa; volvióse hombre y contó a su mujer lo acaecido. P. 305

La Cabeza

La cabeza anda sola. Esa se levanta bien lejos. Anda de noche. Solo es una cabeza con un diente, una oreja y sin cuerpo. Un hombre que estaba con un bordón sentado en una piedra la vio, le pegó y la mandó al río. El hombre salió corriendo. La cabeza salió de la quebrada a perseguirlo traspasándolo, pues el hombre se había trepado en un árbol altísimo, para esconderse. Se vuelve y busca al hombre con el olor. Lo mira en el árbol, pero hasta allí no alcanza la cabeza. Esta cabecea y cabecea hasta que canta el gallo, hora en que se fue para su casa. Allí tiene parientes. Si es hora del amanecer y si acaso no ha llegado a su casa pide posada donde sus parientes. A la siguiente noche llega a su propia casa. El hombre se bajó del árbol asustado y se fue a la casa avisando a todas las gentes (esposas, hermanas, hijos, papás, o parientes) de que había visto esa cabeza. La cabeza puede salirle a cualquier hombre sea que ande borracho o no. El animal baja las pendientes fácilmente. En tanto que las escala con dificultad. Va por debajo de la tierra y sale en el campo. P. 306

Segundo Bernal Villa: “Medicina y magia entre los paeces”. En Revista Colombiana de Antropología, vol. II, Bogotá, 1954.

Puede suceder también, informa un calderuno de 19 años, que alguien quiera ser médico. Entonces se somete a dieta. Durante un mes deja de comer sal y ají. Marcha luego hacia el monte, solitario, cabizbajo, pensativo, con la esperanza de encontrar un buen amigo de quien demandar consejo. En un sitio espléndido, agradable a los sentidos, se encuentra con un hombre entrado en años, bajo de estatura, bueno, generoso, amable en la conversación, amplio en las enseñanza, que mambea como los demás indios y que, como ellos, lleva también kuetand yahas (jigras). Infundido de confianza, explica sus deseos de ser médico, argumentando que son muchas las gentes que se están muriendo. Inquiere por los remedios buenos. El interrogado contesta que existen buenos remedios para curar a los enfermos y le obsequia una jigrada de ellos. Este sirve para tal enfermedad, le dice, este otro para aquella y así sucesivamente va especificando el valor medicinal de los remedios de la jigra. Lo instruye en su uso, técnica y método. Hasta en la forma de fabricar la tama. La visión de aquel hombre es personal. No puede verlo otro. Y es el mismo que presta las “señas”, sin las cuales no es posible curar, aún sabiendo el valor medicinal de los remedios. Cuando una persona tiene una visión se evita cuidadosamente que el brujo se dé cuenta de esto, puesto que por maldad puede mostrarle ají y hep (una planta) y volverla loca. P. 222

Las Señas
Las señas son movimientos reflejos que se manifiestan en la musculatura del médico. “Son como una circulación –dice un Té eu- como cuando una persona le brinca un músculo, un ojo o la mano. La interpretación de estas señas las hace el médico”. Las señas provienen del Trueno o del Duende, es decir de los espíritus auxiliares. No falta quien diga que las da Dios.

Las señas son fundamentales, básicas en la medicina Páez. Sin ellas no hay médico posible y no puede haber médico sin saber interpretar las señas. De nada sirve tener conocimiento del valor medicinal de las plantas. El médico no es más que un intermediario, un vocero del espíritu auxiliar. No basta saber si a tales señas corresponden determinados remedios. El té eu tiene que adivinar qué remedios le van a servir para el caso. Por eso el médico siempre porta una jigrada de todos los remedios conocidos. Saca uno y consulta. Si las señas no corren, el remedio no sirve; saca otro y espera. Cuando tocan insistentemente, entonces, el remedio es apropiado. Como las señas las da el espíritu auxiliar, es él quien cura.

Las señas pueden contribuir a despejar una vocación. Si un hombre dedicado a una labor manual que no implique movimiento (factura de cohetes, platos para la cocina, cerámica), siente súbitamente el movimiento de las señas, tiene que buscar un maestro para que le enseñe el arte de curar. No puede desobedecerlas porque se vuelve loco.

Hasta los mismos médicos tienen que practicar las señas. Si por ejemplo en dos días no han venido clientes enfermos, el Té eu tiene que visitar su kachí (sitio de adivinación) y practicar las señas; de lo contrario pueden volverlo loco. Por eso el médico tiene que ejercer la profesión hasta que comience la vejez. Los viejos pierden las señas porque no pueden caminar, acercarse al kachí y practicar las señas.

Todos los informantes afirman que las señas del lado izquierdo significan algo malo, en tanto que las de la derecha indican algo bueno. En general, las señas que se dan en determinada parte del cuerpo, tienen una significación específica. Se alcanzan a observar pequeñas diferencias en los informes que suministran los médicos, pero son más bien de forma que de fondo. He aquí el cuadro de simbolismo de las señas recogido de muchos informantes profanos y médicos de las parcialidades de Santa Rosa, Calderas, Togoima, Avirama y San Andrés. P. 224

DERECHA
Las señas bajan por la pierna: muerte; los remedios no ayudan.
Las señas suben por el pie y la tibia: familiar se muere y se va al cielo.
Las señas suben por el borde externo del pie hasta arriba del tobillo: los remedios sirven.
Las señas dan entre el tobillo y el talón y pasan al mismo sitio del lado izquierdo: duelo entre Té eu y el brujo.
Pantorrilla (gemelos): visita de mujer buena; el duende viene cantando a mostrar los remedios.
Pantorrilla (exterior de los dedos): hombre bueno que viene a visitar al médico.
Rótula, señas que bajan: persona muere de arco o duende.
Muslo, las señas corren hasta la corva y desaparecen: la persona muere; peste brava; sujeto grave.
Señas bajan desde ingle hasta el pie: la esposa va a menstruar.
Costilla (la décima): el enfermo muere pronto; picada de Kallumb.
Las señas dan entre el dedo anular y el corazón: al otro día la persona va a empuñar la pala para enterrar a un muerto.
Palma de la mano: la persona recibe regalo; saludo del duende; mejora de la peste.
Palma de la mano y pasa a la garganta: “sucio” de pijao.
Pulgar y palma de la mano (línea simia): el animal perdido aparece, las señas indican que va a coger lazo.
Bíceps: persona buena lo lleva para hacerlo compadre de bautismo. Las señas van de la oreja al hombro: van a cortar las orejas.
Pómulo al ángulo externo del ojo: enfermo mejora; animal robado aparece. Ojo y baja por la nariz: velorio.

IZQUIERDA
Las señas salen por el borde interno del pie: se va la peste; el enfermo se alienta.
Las señas suben por el borde externo del pie: gana el brujo; el enfermo muere.
Las señas suben del tobillo hasta la corva: brujiado, labranza brujiada.
Estas mismas señas, pero primero se dan en la derecha y luego pasan a la izquierda: arco y Duende.
Pantorrilla (gemelos): bruja que viene a visitar al médico.
Pantorrilla (extensor de los dedos): brujo que viene a visitar al médico.
Rótula: temor del brujo porque va ganando el Té eu; miedo, susto, azar.
Muslo, bajan las señas: persona mala que pasa.
Costilla (la décima): persona mala que viene.
Dorso de la mano: el duende no recibe los remedios por incompletos.
Palma de la mano: La persona muere de la peste, duende no recibió remedios.
Señas en el brazo: viene el Echi.
Bíceps: significado idéntico al de la derecha
Muñeca: alguien va a asustar, van a aprehenderlo.
Hombro y hacen arco por el pecho: arco.
Pómulo al ángulo externo del ojo: animal robado se lo comieron.
Ojo y baja por la nariz: muerto. P. 225

Cuando las señas dan en el vértex (corona), el brujo va a enviar la peste y si pasan del vértex a la mano izquierda, la persona está brujiada.

Si las señas dan en los músculos glúteos, se ha muerto un animal de su propiedad y se lo están comiendo los cuervos.

En esta forma, los médicos pueden saber el tipo de enfermedad y la clase de remedios que son necesarios. Determinar la brujería y el brujo responsable.

Adivinar si un objeto robado puede recuperarse y no y quiénes son los ladrones. Saber si un enfermo se mejora o se muere. Detectar la presencia del Duende, Arco o Echi. Saber de antemano las visitas de las personas buenas o malas.

La actitud de percibir las señas se llama adivinar o “pensar”. Todo paciente debe llevar siempre tabaco, aguardiente y coca. El aguardiente sirve para llamar al Trueno, Duende y Echi y contentarlos. La coca y el tabaco masticados, sirven para que corran las señas. P. 226

Adivinando la Enfermedad:
El médico exige a sus clientes dos huevos de coca, dos tabacos y medio litro de aguardiente. La coca se recibe en una jigra de mediano tamaño, con suma escrupulosidad, pues no permite que se pierda una sola hoja. El aguardiente lo traspasa en una botella de su propiedad y lo coloca en la misma jigra de coca, igualmente que los tabacos. La adivinación la efectúa en el alar de su casa y a las 8 p.m.

Coloca al paciente a su derecha, sentado sobre un pango pil (banco); las jigras de remedios las sitúa a su izquierda, lo mismo que la jigra de coca y aguardiente recibida del paciente.

Empieza por formar dos atados de remedios con yacuma blanca, ul ñiñ, ñundayuskei, bitopiskue, chandur de castilla. Cada remedio va extrayéndolo pacientemente de su jigra, que contiene todos los remedios necesarios para sus curaciones, sin orden alguno.

No muestra afán ni precipitación; observa mucha parsimonia. Al sacar el remedio, antes de sacarlo en la hoja de mazorca de maíz que servirá de envoltura al atado, le da rápidamente una vuelta por su cuerpo iniciando por el pie derecho, subiendo por el mismo costado, pasa al vértex y termina por el lado izquierdo con el fin de excitar la sangre para que corran las “señas”. Tan pronto acaba de dar la vuelta, las “señas” pueden ir de la pantorrilla derecha hacia arriba denotándose entonces esperanzas, pues si corrieran de la rodilla hacia el pie no habría necesidad de recibir la coca, el tabaco ni el aguardiente, pues el paciente no tiene cura. Solamente cuando las señas son favorables toma la jigra de remedios recibidos del cliente y da la vuelta en forma idéntica a la de los remedios con el objeto de invocar al Trueno y Kallumb, sus ayudantes.

Ordena al paciente masticar el atado de remedios que no ha mucho le obsequió. Coge la tama en sus manos, le sopla con los remedios que está mascando y que son los mismos que masca el paciente, con el fin de evitar que el ptans (“sucio”) enviado por los brujos pueda sorprender al brujo y matarlo.

En este caso puede estar con el mambe en la mano y quedar, sin embargo, inmóvil echando sangre por la boca. En seguida y al frente, clava la tama, arma del Trueno, para indicarle que no está trabajando mal sino tal y conforme a sus enseñanzas. Antes de enterrarla le da la vuelta por su cuerpo para que así lo defienda el ptans.

Junto a la tama coloca la botella de aguardiente dentro de la cual introduce una ramita de chayuts, cuando ésta queda erecta y flotando es buen signo, en tanto que si se ladea y cae al fondo es presagio de muerte. Encima de la botella coloca un calabacito para medir el aguardiente dentro del cual va también una ramita de chayuts; sirve como preventivo, pues evita que el ptans tome desprevenido al médico y lo mate.

Después se mete un puñado de coca a la boca y empieza a mascar; permanece sentado, casi inmóvil, con la vista atenta al espacio y a la tama, sensitivo al menor movimiento; de cuando en cuando se mete más coca y más mambe, que saca de un calabazo pequeño (kuetand tuka), lo vierte sobre el puño derecho y lo arroja con fuerza a la boca. Atalaya. Los brujos trabajan sistemáticamente para enviarle el ptans y no pueden cogerlo desprevenido. Las señas le advierten cuando debe soplar la mascada para contener el ptans.

Anuncia a la paciente que las señas son favorables; va a tener pronta mejoría. Los dolores que lo aquejan se deben al ptans que tiene desde el vértex hasta la nuca.

Después de veinte minutos de estatismo y expectativa, el médico se levanta con la frente erguida, como iluminado, marcha con garbo hacia la tama, sopla con violencia la mascada; llena el calabacito con aguardiente y lo arroja al aire. Es la invitación al Trueno.

Regresa nuevamente a su sitio, toma tabaco y muerde más de la mitad, echa más mambe a la boca, quédase quieto, cogidas las manos y los brazos descansando sobre las rodillas. Únicamente la profundidad de la noche con sus ruidos característicos perturba aquellos instantes decisivos. Nada de descuidos. Pueden tener consecuencias fatales. En ésta actitud dura unos cuarenta minutos.

Saca enseguida con la mano la mascada de la boca y la arroja en dirección de la tama. Después de haber dado la vuelta por su cuerpo. Igual cosa hace el paciente. Inmediatamente comunica al enfermo que debe volver con todos los remedios. Suspende sus trabajos. El Trueno se había mostrado favorable. Como el paciente tiene ptans debe efectuarse una buena “limpiada”, para lo cual debe llevar tres libras de carne, para comer después de la limpiada, chicha, una libra de coca, un litro de aguardiente y seis tabacos. El médico mismo tiene que ir a la laguna en busca de los remedios. Aconseja al enfermo que por espacio de tres meses, por lo menos, no debe usar las drogas de los blancos, porque de ser así se muere. P. 228

Teoría de la Enfermedad:
Las enfermedades son producidas por el estado de impureza corporal denominado “sucio”, hielo o ptans. Las causas son esencialmente mágicas y se interpretan más como ataque premeditado e inamistoso que como castigo de los seres sobrenaturales. No falta quien manifieste que las enfermedades son enviadas por Dios, pero que arrepentido las quita rápidamente. Desde luego, este concepto no es general ni tiene raíces en la tradición. Las enfermedades, pues, no tienen causas naturales; ni aun los mismos accidentes, puesto que son provocados por los brujos.

Las causas de impureza son las siguientes:
a) Cuando la persona que ha estado en un velorio no se ha hecho limpiar.
b) Cuando se visten con las ropas de un difunto sin lavarlas con los remedios correspondientes.
c) Cuando no se ha limpiado la casa donde se ha velado el cadáver.
d) Cuando la mujer no pasa las menstruaciones en el Du yate léchukue.
e) Cuando la mujer después de la menstruación, no se ha bañado.
f) Cuando la placenta no se ha enterrado convenientemente en los sitios apropiados y con los remedios de rigor.
g) Cuando el hombre duerme con la mujer menstruante.
h) Cuando el hombre que sirve alimentos a una menstruante no se ha bañado el cuerpo ni lavado su ropas.
i) Cuando la mujer después de cumplir la dieta del parto, no se baña.
j) Cuando estando en las montañas, barriales, lagunas, no se soplan remedios.
k) Cuando antes de cortar madera para puentes, trapiches y canoas, no se soplan remedios.
l) Cuando en la inauguración de un rancho o casa no se han realizado las ceremonias del caso.
m) Cuando la casa se ha edificado sobre una “guaca” de pijao o simplemente cuando se encuentran con ella al labrar la tierra.
n) Cuando no se realizan las ceremonias tradicionales en cosecha de roza nueva.
o) Por las manipulaciones de los brujos. Estos son los que más gente matan, pues no solo envían la peste a las personas sino también a toda la comunidad. Por otra parte hacen enojar al Duende, Arco y Echi y también hacen hechicerías a solicitud de las personas envidiosas o vengativas. Los brujos tienen un poder ilimitado. P. 234

La sintomatología que de las enfermedades dan son muy vagas y aún se confunden las unas con las otras. El Echi, Duende y Arco pican, no propiamente al cuerpo sino al alma, dejando pelos en el cuerpo que originan fiebres y punzadas en el sitio que se encuentran. Estos pelos puestos en la palma de la mano se mueven como su fueran vivos. Difieren en el color: los colorados son de Kallumb, los azul rojos, del Arco y los negros del Echi. Los pelos se sacan con frote de remedios, previa la limpiada.

Se dice que la picada de Kallumb produce pesantez, inapetencia, dolores de cabeza y del cuerpo, fiebres y aún locura.

En cuanto al arco se refiere, denominado kitús, no es otro que el arco iris, que sale a cualquier hora del día, acompañado de llovizna, el “miao de arco”, que produce sarna (chande) en los niños cuando los moja; no es nocivo para los adultos. Los médicos, y únicamente ellos, desde sus ranchos, le soplan remedios mascados: tabaco, chandur, ñushamuanda y yacuma negra, para que desaparezca pronto. Las otras gentes mascan los remedios y se frotan en el cuerpo, cuando los tienen a mano. Es general el concepto de que el Arco produce encalambramiento del cuerpo y asimismo, que los brujos lo ven en forma de pavo impulsándolo a picar a las gentes. P. 236

El Trueno es llamado Manuel José Tipo. Éste estuvo en Calderas. En esta parcialidad estaba enamorado de una cacica. Siempre se le presentaba bien vestido, con opulenta cacería de guacharacas. Intrigado el padre de la cacica de la manera como mataba tantas guacharacas, siguiólo a la montaña y observó que al desvestirse tenía en la espalda cuero de culebra. Era culebra y por lo mismo cazaba con facilidad las aves. Informóle de esto a la hija. Ésta acompañada de una sirvienta marchóse al día siguiente a su labranza de tierras feracísimas. Tenía hermosas labranzas de papas, coles y cebollas. El Trueno llegó a visitarla. El lugar empezó a lagunarse y la sirvienta advirtió a la patrona del peligro que corrían. No hizo caso. Lucía Kalguesh, la cacica, se quedó viviendo con el Trueno. La laguna era muy brava y el Trueno engañaba mucho a las mujeres. Entonces bajaron los puswesh (las estrellas) rozaron los bosques circundantes a la laguna y cavaron una acequia con el objeto de secarla. En el momento de lograr su cometido salió el Trueno a suplicarles no secaran su vivienda. Los puswesh enojados le cosieron la boca y le cortaron la lengua que eran muy grandes. El Trueno continuó manejándose mal y los médicos lo corrieron para otra laguna, sin la mujer y los hijos. P. 247

Los tabúes del Té eu se refieren más que todo a sexo y alimentación. Cuando el médico está percibiendo las “señas” no puede cohabitar. El brujo que está al tanto de esta interdicción, por picardía y maldad, suele llevar a su mujer al kachí y cohabitar con ella con el objeto de que no corran las “señas” al médico ni las candelillas se levanten. Y para acrecentar la maldad, dejan en el kachí pelos púbicos, que son venenosos.

El médico no puede comer ají, sobretodo el denominado de montaña, pues se enoja el Trueno y el duende. La sal no la comen o la consumen muy poco. El Trueno no comía sal, dicen. Las carnes de los “cuidos”, la consumen después de realizar la limpiada. En las ceremonias de ut ká, wé ká, ut peu ayunan un día. Es decir comen al amanecer y vuelven a comer el día siguiente. Además como las curaciones se hacen de noche la frugalidad les produce menos sueño. P. 248

Maneras de Brujear:
Existen varios procedimientos para practicar la brujería:

a) El más extendido y del cual más informaciones suministran consisten en la hechura de un hueco sobre el cual se espera el alma de la víctima. Ésta llega alumbrando como una vela. Al instante el brujo la golpea con la tama y cae al hueco. Está a su disposición; puede enterrarla, azotarla, soplarle remedios, mambe, mostrarle objetos perjudiciales. Cuando se desea la muerte rápida, el brujo entierra el alma con remedios malos apisonando fuertemente con tierra de cementerio. El alma sale silbando cuando la persona muere.
También puede azotarla con los siguientes remedios: - Bao (arácea): El estómago de la víctima se infla hasta que muere.
- Borrachero (Datura sp). Narcótico venenoso. El sujeto enloquece.
- Cabuya (agáve sp.) El zumo de las hojas es cáustico. La persona se pudre.
- Caspi (toxicódéndron striatum Kuntze): Arbusto venenosos cuyas emanaciones producen irritaciones en la piel. La persona se hincha y muere.
- Chuwet Castellano, llamado por los blancos estancadera (Krameria ixína?); posee las hojas punteadas, juntándolas al alma apuñalean a la persona.
- Lechero (euphórbia cotinifolia L.) Planta venenosa. La persona se revienta.
- Pringamoza: Los pelos de esta urticácea entran al cuerpo y cuando alcanzan al corazón muere el sujeto.
- El brujo puede soplar mambe al alma dejando a la persona ciega o enloquecerla moviéndole una cabeza de venado con Echi por dentro.
- También puede chuzarla con huesos y pelos de puercoespín, huesos de culebra, uñas de perico ligero, garras de águila. Para facilitar la captura del alma, el brujo recoge la tierra que pisa la víctima con lo cual cae fácilmente el us (corazón).

b) El brujo puede hacer enojar el Duende, Arco y Echi, así:

- Al Duende le coloca un ají grande de montaña (capsicum sp.) en el sitio donde vive; pasa la persona y muere con unas picadas al corazón.
- Al Arco le coloca trapos de mujer menstruante en las fuentes barriales, lugares húmedos. Pasa una persona, la pica y muere. - Al Echi pone remedios donde trabaja la víctima, picado trasboca sangre y muere allí mismo.
c) Otra manera de brujear es untando remedios malos a la sal, tocino, huevos que va a comer la víctima. Si por casualidad se los come otro no le pasa nada, puesto que el maleficio no estaba dirigido para ella.
d) Los brujos manejan la peste a su antojo. Pueden enviarla a las personas o a la comunidad entera.
e) Cuando los brujos desean que una persona no regrese más colocan en sitio estratégico del camino dos atados de chayuts apuntando hacia arriba y soplando, además, pringamoza seca.
f) […] El finado Leonidas estaba trabajando en su huerta y su rancho estaba solo. Entonces entró una mujer vestida de negro […], echó en la olla de comida pelos púbicos de ella misma y raspó un tiesto de pijao que contenía plata. Leonidas comió esa comida y empezó a secársele la garganta y a respirar con dificultad. Finalmente murió. La peste de pijao tiene los mismos síntomas.
g) Cuando el brujo quiere que una persona sufra un accidente (fractura, contusiones, dislocamientos), coloca en cualquier parte de la casa de aquel una piedra muy lisa, sacada de la quebrada. Esa persona en cualquier parte se resbala y cae. Si una persona al caerse se mata se piensa que el brujo le ha enviado ptans. P. 258

Segundo Bernal Villa: “Economía de los paéz”. En Revista Colombiana de Antropología, vol. III, Bogotá, 1954. pp. 291–367.

Diferencias de dietas por sexos únicamente se presentan cuando la mujer acaba de dar a luz. Entonces, le dan maíz molido, arracacha, yuca, plátano maduro, gallina ponedora (“éstas son bien gordas”) y carne de oveja. Les está proscrito el mejicano porque entra “frío” en el estómago y duele mucho; cebollas porque da una enfermedad en el estómago y pudre los intestinos; la carne de cerdo y el fríjol bueno, por ésta misma razón. El ají también es tabú para las parturientas. […] Como alimentos afrodisíacos se consideran el “sango” preparado con maíz bien molido y cernido y los huevos crudos. De los alimentos que se consumen consideran que la chicha y el agua se convierten en sangre y el maíz, la papa, el fríjol, la arracacha, en carne. P. 352

Hugo Portela Guarín: “El pensamiento de las aguas de las montañas. Coconucos, Guambianos, Paeces, Yanaconas”. Universidad del Cauca, Popayán, 2000.

La duenda, compañera del jucas, también llamada la puma, es soñada como una mujer hermosa con senos muy grandes que engaña a los niños, a los hombres solteros y a los que permanecen mucho tiempo en lo caliente; además atrae a los caminantes que andan por los paramos: “si un hombre no resiste esta tentación y se acerca a esta mujer ella muestra su verdadero carácter y se vuelve fiera felina que mata al hombre. Estas mujeres son protectoras de las montañas y también están muy relacionadas con la circulación de agua. La leche de sus senos puede causar la crecidas inesperadas de los ríos”. VOZ YANACONA. (Faust y Hofer 1995:6). P. 32

“Para los coconucos la madre agua es la dueña de las lagunas y los peces que viven allí. Son frecuentes los cuentos de pescadores avisados por la madre agua: el contravenir sus normas produce escalofríos y sudor frío. La madre agua se manifiesta como una gran culebra o como una hermosa mujer. A ella se agrega la madre monte o soledad de monte…”. P. 33

Hay partes del cuerpo que tienen su correlato en el árbol. En el caso de los paeces de Jambaló: “se siembra una parte que estuvo asociada con el cuerpo del niño; la placenta se siembra como un árbol y se espera que lo que le suceda a la placenta le suceda al niño. Si se le evita el frío al enterrarla y al cubrirla de brasas el niño no recibirá frío. Solo sembrándose se mantiene la vitalidad metafórica; si se pudre se pierde la vitalidad, el niño morirá” (Portela et al. 1988: 168). P. 35
 
 
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